jueves, 3 de junio de 2010

· No me despiertes cuando vengas y no me hables al oído; Ya no me sirven tus palabras, apague el sueño demasiado temprano.

Deje una carta en la mesa con muy poca lucidez pero el amor no se olvida, Toda mi vida rendida a tus pies.

Hay momentos que no recuerdo nada, Hay momentos que no puedo olvidar, Hay momentos que por las madrugadas me arrepiento y empiezo a temblar.

Cinco segundos sin gracia y mil horas sin razón sequé mis lágrimas en espejos frios y soy la sombra de ayer ·

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